2016 y Lisboa

Este fin de semana después de ver tantas personas que han ido a Lisboa por Eurovisión ha sido imposible que mi memoria no se haya ido a aquellos días de verano en los que tanto descubrí perdiéndome.

Empecé a caminar sin rumbo, a subir cuestas y a desorientarme por las calles adoquinadas de Lisboa. Me encontré una ciudad caótica y un tanto sucia que estaba entre en el pasado más decadente y el presente más inmediato y cool. Por accidente terminé viendo Lisboa a través de las personas que trabajan en ella, una visión que me encantó. Conocer sus costumbres, sus rutinas y por una vez no pisar ningún museo. Solo vivir y dejarme llevar los tranvías y la luz de esa ciudad.

Eso fue en el 2016 y aún recuerdo Lisboa como si la hubiese pisado hace unas horas.

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